Financial Times pone la lupa sobre Milei: casi 6 millones de argentinos están en mora

El influyente diario financiero advirtió sobre el deterioro de la capacidad de pago de los hogares. El 16,3% del crédito a personas registra atrasos de al menos tres meses y la mora supera el 32% en fintech. La macro muestra orden, pero la economía cotidiana empieza a convertirse en un problema político.
Actualidad28/08/2026

NOTA FINANCIAL No lo escribió una agrupación opositora ni salió de una asamblea contra el ajuste. El Financial Times, referencia del mundo financiero internacional, puso la lupa sobre un dato incómodo para el Gobierno de Javier Milei: 5,8 millones de argentinos están atrasados con sus deudas y el 16,3% del crédito a personas registra una mora de al menos tres meses. Importan los números, pero también quién los publica. Cuando el problema entra en las páginas que leen bancos, fondos e inversores, cuesta despacharlo como ruido político doméstico.

Los datos citados corresponden a Equilibra y muestran una situación especialmente delicada en el financiamiento no bancario. En fintech y billeteras digitales, más del 32% del crédito presenta atrasos. Es un universo de mayor riesgo, pero también el lugar al que recurren muchos de quienes encuentran cerradas las puertas de la banca tradicional.

Ahí aparece una contradicción del programa económico. La inflación bajó desde los niveles extremos de 2024 y el Gobierno consiguió ordenar variables que parecían fuera de control. Pero estabilizar precios no equivale a recomponer el ingreso disponible de las familias.

Con inflación más baja desapareció además un mecanismo bastante argentino: la licuación acelerada de las deudas. Con tasas reales positivas y créditos caros, la película cambió. La deuda ya no se derrite. Se queda sentada a la mesa.

 

Cuando la microeconomía discute con la macro

La reducción de subsidios elevó el peso de electricidad, gas y transporte en el presupuesto familiar. Después de pagar vivienda, servicios y gastos indispensables queda menos dinero para tarjetas y préstamos. Es ahí donde una discusión financiera se convierte en economía política.

Y el asunto llegó al Congreso. La oposición reunió 133 votos para impulsar el tratamiento de la mora y el sobreendeudamiento, aunque no consiguió discutir los proyectos sobre tablas. La cifra supera los 129 diputados necesarios para abrir una sesión especial y deja un escenario incómodo para el oficialismo: el problema volverá al recinto.

La posición de Milei es conocida. No habrá rescate estatal porque, para el Presidente, son obligaciones entre privados. El argumento puede ser doctrinariamente consistente. El inconveniente aparece cuando millones de problemas privados producen una consecuencia pública.

Amílcar Collante, de Profit, señaló ese riesgo: por la cantidad de personas involucradas, la morosidad puede dejar de ser un fenómeno microeconómico. Nery Persichini, de GMA Capital, apuntó al otro lado de la contradicción: puede existir crecimiento sin que sea percibido por buena parte de la población.

El punto es políticamente explosivo. Una economía necesita crédito para ampliar consumo e inversión. Pero quien arrastra atrasos pierde capacidad para financiarse. Si millones quedan encerrados pagando deudas anteriores, cuesta imaginar al crédito funcionando como locomotora del mercado interno.

Por eso la advertencia del Financial Times incomoda más que una crítica opositora. El diario habla el idioma del capital internacional que el Gobierno busca seducir. No discute socialismo contra capitalismo. Mira capacidad de pago, tasas, ingresos y sustentabilidad.

Milei puede sostener que la macro avanza en la dirección correcta. La pregunta es cuánto tiempo puede viajar sola. Porque 5,8 millones de morosos no son una abstracción financiera: son millones de economías familiares. Y cuando la planilla dice estabilización pero el resumen de la tarjeta dice otra cosa, tarde o temprano la política termina leyendo el resumen.

 

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