Conurbano Oeste y Norte: crece el endeudamiento de familias para comer

Un relevamiento realizado en Moreno detectó decenas de financieras concentradas en pocas cuadras y expuso una realidad que atraviesa al Conurbano Oeste y Norte: miles de hogares recurren al crédito para cubrir gastos básicos.
 
Región17/06/2026

NOTA 1La escena se repite en casi cualquier centro comercial del Conurbano. Una familia entra a comprar una heladera porque la anterior dejó de funcionar. Otra busca zapatillas para que los chicos puedan empezar las clases.

 

Una tercera necesita cubrir una urgencia doméstica que no puede esperar al próximo sueldo. Lo que parece una compra cotidiana termina convirtiéndose en otra cosa: un crédito, una cuota más, una deuda nueva.

 

El fenómeno dejó de ser una excepción para convertirse en parte del paisaje económico de los barrios populares y de clase media trabajadora. Detrás de las persianas de comercios, galerías y locales financieros, crece un mercado que encontró en la caída del poder adquisitivo una oportunidad de expansión.

 

En diálogo con el programa Cambio de Frente, de Radio Pública del Oeste FM 89.3, el concejal de Moreno Lucas Franco describió una situación que, aunque relevada en ese distrito, refleja una realidad cada vez más extendida en buena parte del Conurbano Norte y Oeste.

 

"Alrededor del 60 por ciento de los adultos de la Argentina están endeudados con deudas difíciles de cubrir", sostuvo el edil. Pero el dato más preocupante no es solamente la magnitud del endeudamiento, sino su motivo. "Seis de cada diez se endeudan para comprar gastos corrientes, comida, por ejemplo. El que se endeuda para comprar comida tiene que volver a comprar comida, entonces eso es un loop interminable e imposible", advirtió.

 

La frase resume un problema estructural. Cuando el crédito deja de utilizarse para mejorar una vivienda, comprar herramientas o financiar un proyecto y pasa a ser utilizado para cubrir alimentos, medicamentos o servicios básicos, la deuda deja de ser una herramienta financiera y se transforma en un síntoma social.

 

 

El negocio de la necesidad

En Moreno decidieron intervenir dentro de las facultades municipales. Según explicó Franco, el Concejo Deliberante aprobó una ordenanza que obliga a registrar a las entidades dedicadas al crédito para consumo y las somete a controles vinculados a la defensa de los consumidores.

 

"Empezamos a trabajar en qué podía hacer el Estado local, dentro de sus capacidades", explicó el concejal.

La iniciativa incorpora instancias de conciliación entre empresas y usuarios para renegociar deudas cuando existan condiciones abusivas y prevé sanciones económicas para quienes incumplan la normativa.

 

La medida surgió después de observar un crecimiento explosivo de financieras en las zonas comerciales. "Hicimos un relevamiento muy casero con el equipo del Concejo. Solo en las cuatro manzanas alrededor del HCD hay 35 financieras", reveló Franco.

 

La expansión no es casual. En un contexto donde los ingresos pierden capacidad de compra y el acceso al crédito bancario se vuelve más restrictivo, aparecen actores que ofrecen dinero rápido, con pocos requisitos y costos que muchas veces resultan difíciles de comprender para los usuarios.

 

Según describió el edil, el circuito suele profundizarse cuando la persona deja de pagar. "Cuando quedás moroso la financiera vende tu deuda al 10 o al 15 por ciento de su valor a uno, dos o tres estudios jurídicos. Ahí empieza una de las partes más violentas, que es el hostigamiento. Te llaman por WhatsApp, llaman a tu tía, a tu vecina, a tu pareja, a tu trabajo, a todos lados".

 

La descripción pone sobre la mesa una dimensión poco visible del problema: la carga emocional y psicológica que genera el sobreendeudamiento. No se trata solamente de números en una planilla. Detrás de cada deuda hay familias que reorganizan gastos, personas que postergan tratamientos médicos o padres que intentan sostener consumos básicos mientras los ingresos no alcanzan.

 

Para Franco, además, existe una cadena que refleja distintos escalones de vulnerabilidad económica. "El que está bancarizado se endeuda con el banco, después viene la billetera virtual, después la financiera y después el prestamista del barrio, que muchas veces es equivalente al tranza del barrio".

 

La observación puede resultar incómoda, pero ayuda a entender por qué el endeudamiento se convirtió en una de las nuevas fronteras de la exclusión social. Porque cuando una familia toma deuda para crecer, apuesta al futuro. Pero cuando toma deuda para comer, lo que está financiando es su propia supervivencia. Y esa diferencia explica buena parte de lo que hoy ocurre en los barrios del Conurbano.

 

 

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