Vecinos de La Matanza se unen para salvar sus espacios verdes y frenar los basurales a cielo abierto

Organizaciones ambientales de Laferrere, Villa Luzuriaga y otros puntos del distrito llevaron un reclamo conjunto al Municipio. Piden proteger los espacios naturales que todavía sobreviven entre la urbanización y denuncian acumulación de residuos en terrenos que buscan preservar.
 
Región11/09/2026

NOTA 5En uno de los municipios más poblados y urbanizados del Conurbano, cada pedazo de tierra verde cuenta. Con esa idea, vecinos de distintos puntos de La Matanza volvieron a juntarse para reclamar algo bastante elemental: que los espacios naturales que todavía quedan en pie sean cuidados antes de que el deterioro resulte irreversible.

 

Representantes de Vecinos por la Reserva Natural de Gregorio de Laferrere, Ecoparque Nativo Manzanares y Matanza Tierra Santa presentaron un nuevo pedido ante las autoridades municipales. Aunque cada organización nació alrededor de una realidad barrial diferente, las tres encontraron un problema común: espacios verdes que necesitan protección y basurales a cielo abierto que avanzan sobre algunos de ellos.

 

En Gregorio de Laferrere, el reclamo tiene como protagonista al predio que los vecinos buscan consolidar como reserva natural.

 

Allí denuncian la existencia de un importante basural en inmediaciones del espacio y reclaman una protección efectiva del terreno. Jorge Serrano, uno de los vecinos que participa de la iniciativa, puso además sobre la mesa un dato que explica por qué la discusión excede ampliamente a un grupo de ambientalistas: según señaló, Laferrere dispone de apenas 60 centímetros cuadrados de espacio público por habitante.

 

La cifra refleja una pelea cotidiana en territorios densamente poblados. Un espacio verde no es solamente un lugar lindo para mirar. Es suelo capaz de absorber agua, vegetación, biodiversidad, regulación de temperatura y, al mismo tiempo, un sitio donde chicos, adultos y personas mayores pueden encontrarse fuera de sus casas.

Cuando ese espacio se degrada o termina convertido en depósito informal de residuos, el barrio pierde mucho más que paisaje.

 

Tres organizaciones y una misma pelea ambiental

 

Una situación semejante atraviesa el Ecoparque Nativo Manzanares, en Villa Luzuriaga. Sus integrantes aseguran que vienen reclamando desde hace tiempo por la acumulación de residuos y que ya realizaron cinco presentaciones sin obtener una solución.

 

Valentín Garolla, referente de la asociación civil que trabaja alrededor del Ecoparque, reclamó que las autoridades municipales intervengan frente a los problemas que afectan a los espacios verdes matanceros. La preocupación principal vuelve a ser un basural que, según describen los vecinos, continúa creciendo.

 

El tercer frente de la movilización es Matanza Tierra Santa. En este caso, además de los reclamos territoriales, la organización puso el foco sobre la Legislatura bonaerense.

Existe una iniciativa destinada a establecer un sistema provincial de protección ambiental para estos espacios de La Matanza. El proyecto ya consiguió media sanción en la Cámara de Diputados bonaerense y las organizaciones reclaman ahora que el Senado avance con su tratamiento.

 

Para los vecinos, conseguir una figura legal de protección no es un detalle burocrático. Puede establecer límites más claros sobre qué puede hacerse en esos terrenos y darle mayor estabilidad a una conservación que hoy depende, en buena medida, de la vigilancia permanente de las propias comunidades.

 

La pelea también deja al descubierto una paradoja habitual del Conurbano. Los espacios verdes suelen adquirir verdadero valor público cuando empiezan a escasear. Durante años pueden ser vistos como terrenos vacíos hasta que la expansión urbana, los residuos o algún cambio de uso hacen evidente que recuperarlos después será mucho más difícil.

 

En La Matanza esa discusión tiene además escala. Millones de personas desarrollan su vida cotidiana en un territorio atravesado por viviendas, avenidas, industrias, comercios y una urbanización que fue ocupando cada vez más superficie.

Por eso las organizaciones de Laferrere, Villa Luzuriaga y Tierra Santa decidieron convertir problemas aparentemente locales en un reclamo común.

 

No están pidiendo transformar el distrito en algo que no es. Están defendiendo lo que todavía queda.

 

Porque una reserva, un ecoparque o un terreno recuperado de un basural pueden parecer pequeños frente a la inmensidad de La Matanza. Para el vecino que vive a cinco cuadras, sin embargo, ese pedazo de verde puede ser el único que tiene.

 

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