


Respiro por YPF, pero el Gobierno enfrenta un frente interno muy duro
Alivio externo, crisis interna en expansión
El Gobierno llega al cierre del mes con una bocanada de alivio externo —tras el fallo de la Justicia de Estados Unidos que desactivó la condena por el caso YPF— pero puertas adentro la escena es otra: un frente interno fisurado, un jefe de Gabinete en crisis y una acumulación de conflictos que, lejos de ordenarse, empiezan a superponerse en un momento donde el margen de error es mínimo.
El Gobierno termina más tranqui gracias a la decisión de la Justicia de Estados Unidos de anular la condena por el caso YPF que obligaba al país a pagar USD 16 mil millones, pero tiene todavía un tablero de conflictos internos y externos que debe resolver en el corto plazo, con el caso Manuel Adorni en primer plano.
Lo que más energías ocupa por estos días al oficialismo es la situación de su jefe de Gabinete. Es un activo devaluado por la sucesión de hechos que protagonizó desde que viajó a la “Argentina Week” de Estados Unidos con su mujer Bettina Angeletti.
Episodios que incluyeron explicaciones que no colmaron expectativas, porque Adorni no mostró documentación que demuestre que el viaje a Punta del Este lo pagó él como sostuvo, y que dejaron su caso en estado vivo.
Por eso, cada ala del oficialismo, desde Karina Milei hasta Santiago Caputo, tras diferencias que quedaron expuestas en torno a la estrategia electoral en 2025, trabajan para apuntar al ex vocero presidencial, tal como pudo saber Agencia Noticias Argentinas.
No solo resaltaron su figura en la semana que pasó y a partir de la conferencia de prensa: también pretenden que protagonice conferencias de prensa cada vez que la administración Javier Milei tenga un anuncio de relevancia.
Paralelamente, además de mostrarlo activo, tratarán de que hable de otros temas que no sean su situación judicial. Para la gestión libertaria, es un problema que su jefe de Gabinete esté a la defensiva todo el tiempo y bajo asedio mediático constante. La apuesta es que conforme vayan pasando los días, el tema se diluya en la agenda.
No pasan desapercibidos algunos informes del impacto de la problemática en redes sociales. La consultora Enter Comunicación analizó el impacto en el ecosistema digital de la conferencia del exvocero presidencial, en un informe que resalta que el evento reactivó el conflicto: la conferencia disparó un +224% en la conversación, con 129.288 menciones en un solo día y un alcance potencial de 10 millones de cuentas.
El clima negativo fue dominante (59%): la audiencia calificó la actitud de Adorni como “soberbia” y “evasiva”. La apelación a su “vida privada” fue leída como falta de transparencia y contradicción con el discurso de ajuste. También el ministro coordinador supo ser tendencia en X: “Adorni” fue #1 durante 22 horas consecutivas. A su vez, se instalaron términos como “Soberbio”, “Gabinete” y “Punta del Este”.
En la Casa Rosada hay consciencia de estos puntos complejos pero confían en que se puede revertir la situación. Recuerdan otros casos en los que el oficialismo estuvo en aprietos, en pleno año electoral, como la investigación por presuntos sobornos en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS). Y salió indemne. “Es un tema cerrado, seguimos para adelante”, dijo una persona con diálogo fluido con el jefe de ministros.
Fuera del plano interno, las variaciones del precio internacional del petróleo pueden generar inestabilidad en los precios. Ante este panorama, desde hace semanas que el tema está en el radar del equipo económico y la secretaría de Energía que lidera Carmen Tettamanti anunció que el Gobierno adecuó la norma de calidad de naftas para amortiguar el impacto del precio del crudo en surtidor.
Lógicamente, que una escalada de la inflación es un temor de Luis “Toto” Caputo, el titular de Hacienda, y se van a lanzar las redes necesarias para que los valores no tengan variaciones. Se trata del principal activo del Gobierno que no puede ser golpeado y menos en estos momentos.
A este combo, se le añade una calle que se puede recalentar. En los últimos días, hubo renovados contactos del frente piqueteros, con diversas organizaciones que unieron fuerzas para lanzar un plan de lucha. Después de varios meses sin contacto, la eliminación del salario social complementario amalgamó a la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), a Libres del Sur, Barrios de Pie y el Frente de Lucha Piquetero, entre otras agrupaciones.
“Definimos avanzar en un plan de lucha conjunto que comenzará el próximo martes 31 con asambleas en las estaciones de tren y otros puntos. Y continuará el 7 de abril con una gran Jornada nacional de cortes y ollas populares en todo el país”, definieron las organizaciones, en un intento de llamar la atención de un Gobierno que hasta el momento exhibió control de la calle.
Protesta de fuerzas de seguridad
Las cinco fuerzas federales llevarán a cabo una inédita protesta el próximo 2 de abril en reclamo a los bajos salarios. Es la primera vez en la historia que miembros de Prefectura, Gendarmería, Policía de Seguridad Aeroportuaria, Servicio Penitenciario Federal y Policía Federal convocan de manera conjunta a una protesta, que en este caso consistirá en un abrazo solidario en el edificio Centinela de Retiro, sede de la Gendarmería.
La situación de los efectivos de seguridad, exhibe una profunda contradicción con la narrativa del gobierno que, por un lado, dice "cuidar a quienes nos cuidan" y por el otro paga salarios por debajo de la línea de la pobreza a los efectivos, que tienen que buscar un trabajo alternativo para llegar a fin de mes, como manejar un Uber.
Si a esto se le suma la crisis de la obra social Iosfa, el combo es explosivo. Los integrantes del as fuerzas de seguridad habían pasado a la obra social de los militares que vació el ex ministro Luis Petri, dejándola en una situación tan terminal que fue necesario liquidarla. Ahora el gobierno la dividió en dos: OSFFESEG para las fuerzas de seguridad y OSFA para los militares. Y prometió un plan muy básico de OSDE para gendarmes y prefectos. Pero todo está en el aire. La realidad es que los uniformados están casi sin prestación médica. "Los grupos de Whasapp están en llamas", confirmó un uniformado.
La ex ministra Patricia Bullrich benefició a los jefes de la Gendarmería por su relación personal con el jefe de la fuerza, Claudio Miguel Brilloni. Esto tuvo un doble efecto que está eclosionando ahora: generó un malestar en los rangos bajos que no fueron alcanzados por la mejora salarial, y bronca en el resto de las fuerzas que se sintieron discriminadas.
La situación de los efectivos de seguridad, exhibe una profunda contradicción con la narrativa del gobierno que, por un lado, dice "cuidar a quienes nos cuidan" y por el otro paga salarios por debajo de la línea de la pobreza a los efectivos, que tienen que buscar un trabajo alternativo para llegar a fin de mes, como manejar un Uber.
Pero la preocupación más fuerte que corre por estas horas en la Casa Rosada apunta a la cuestionada ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, a quien señala como una "académica" sin capacidad de conducción de las fuerzas.
"Monteoliva no tiene don de mando y puso como segundo a un chico que no entiende donde está", explicó un experto en seguridad con paso por varias gestiones.
Existe además un antecedente que genera escalofríos en el Gobierno. Algunos funcionarios de primer nivel recuerdan que fue la misma Monteoliva la que conducía el ministerio de Seguridad de Córdoba cuando el 3 y 4 de diciembre de 2013, la Policía se acuarteló y la Capital provincial vivió horas dramáticas. Por este hecho, la ministra fue eyectada del cargo.
A la crisis de los salarios, hay que sumar la interna de la ministra de Seguridad con un su ex jefa Bullrich porque la ministra decidió cerrar filas con Karina Milei en su feroz interna con la actual senadora. En el marco de esta disputa es que Bullrich cuestionó la represión a un camarógrafo de A24 en una marcha contra la Ley de Glaciares. Como derivada de esa tensión, Monteoliva tiene un enfrentamiento durísimo con el jefe de la Gendarmería, Brilloni.
Otro ejemplo de la gestión errática de Alejandra Monteoliva se produjo semanas atrás cuando la ministra levantó o dejó que levanten la custodia de las fuerzas federales a 60 establecimientos vinculados a la colectividad judía en la Capital y encendió protestas -por ahora reservadas- de la DAIA.
El timing de Monteoliva no podía ser peor: la decisión se tomó justo cuando Irán catalogó a Javier Milei como enemigo y en la semana del aniversario del atentado a la embajada de Israel.
Lo más preocupante del caso es que la ministra negó el hecho y una simple constatación personal en la sede de la DAIA le hubiera permitido confirmar su veracidad.
Así, con un respiro judicial que no alcanza para ordenar el frente interno, el Gobierno entra a un terreno donde todo puede escalar al mismo tiempo: ruido en la calle, malestar en las fuerzas, presión sobre los precios y una conducción que empieza a mostrar fisuras. En la Casa Rosada apuestan al desgaste y al paso del tiempo. El problema es que, cuando los conflictos se acumulan, el tiempo deja de ser un aliado y pasa a ser el principal riesgo.











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