
Un informe advierte que el 43% de los ocupados está en negro y se destruyeron casi 300.000 puestos formales. La incertidumbre y la falta de crecimiento consolidan un escenario donde trabajar ya no garantiza estabilidad ni movilidad social.





El proyecto aún no es ley, ya que deberá ser debatido y sancionado por la Cámara de Diputados.
Entre los principales cambios se incluyen la posibilidad de extender la jornada laboral, reducir cargas patronales y limitar ciertos derechos sindicales, puntos que generaron fuerte rechazo gremial.












