


La Comisión Libra cierra informe y presiona al Gobierno

La novela de la criptomoneda promocionada por el propio presidente en febrero vuelve a escena, y no por un giro dramático, sino por la persistencia artesanal de la oposición que hace de cada coma del expediente un pequeño triunfo. La Comisión Investigadora del caso Libra presentará el martes su informe final. Son diez cuerpos de documentación que sobrevivieron al bloqueo del oficialismo y que terminarán en manos del juez Martínez de Giorgi y del fiscal Taiano. No es la bomba que sueña la oposición, pero sí una pieza política que Milei preferiría evitar.
Maximiliano Ferraro, a cargo de la comisión, pasó las últimas horas en modo quirófano: revisar, contrastar, volver a leer, intentar darle volumen institucional a una investigación que avanzó siempre con el pie trabado. No fue por falta de ganas. Fue por la negativa sistemática del Poder Ejecutivo a enviar a los funcionarios que participaron directa o indirectamente en la promoción del activo digital. Esa ausencia alimenta la sospecha clave: que la operación terminó siendo un engaño a gran escala y que el Gobierno intenta despegarse del tema antes de que la Justicia empiece a tirar del hilo.
Para Ferraro y la Coalición Cívica, el caso Libra es la síntesis perfecta del “método Milei”. Mucha épica libertaria en redes y muy poca transparencia cuando llega el momento de explicar qué pasó con la plata, quién administró la movida y qué responsabilidad tuvo el Presidente al poner su firma, su foto y su investidura al servicio de una criptomoneda sin sustento. La trazabilidad del dinero, dicen en la comisión, es la parte más delicada del expediente. “Revelamos, procesamos y encontramos coincidencias que el Gobierno intentó ocultar”, insiste Ferraro. Lo dice con un tono que mezcla indignación y satisfacción, como quien sabe que quizás no cae la torre, pero sí logra moverla un casillero.
La creación misma de la comisión fue un round larguísimo. La Libertad Avanza intentó frenarla con el argumento de que entorpecía a la Justicia. Paradójicamente, la Justicia es ahora el destino final de todo lo recopilado. El oficialismo lo vive como un show opositor. La oposición lo vive como la única manera de meter presión en un Congreso en el que la lapicera no la tienen ellos. En la rosca, a veces investigar no es buscar la verdad, sino recordar que todavía se puede incomodar.
La sesión del martes será corta, técnica y más simbólica que política. La foto de Ferraro presentando el informe es el mensaje. La conclusión es otra: el caso Libra no se apaga, resiste como esos escándalos que vuelven una y otra vez porque nadie ofrece una explicación convincente. Milei eligió minimizarlo y retirarse del cuadro. La oposición eligió sostenerlo, aunque sea a fuerza de pequeñas victorias administrativas.
Lo cierto es que el informe llega en un clima donde todo parece correrle a contramano al oficialismo: tensiones por la reforma laboral, gobernadores inquietos y un sindicalismo endurecido. En ese contexto, el caso Libra se transforma en un recordatorio incómodo. La política argentina tiene memoria selectiva, pero también tiene efecto boomerang. La moneda digital que prometió libertad financiera terminó convertida en un expediente judicial voluminoso y en un problema de credibilidad.
Ferraro cerró su mensaje en redes con un llamado solemne a la “verdad”. El oficialismo, en cambio, confía en el desgaste. En esta pulseada, nadie espera un knockout. Pero a veces, en la política real, el golpe que más duele no es el que derriba, sino el que vuelve cada tanto para recordar que el escándalo, por más chico que parezca, nunca termina del todo.



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