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title: "The Economist volvió a cargar contra Milei y advirtió que sin crecimiento su proyecto puede caer en 2027"
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description: "El influyente semanario británico reconoció la baja de la inflación y el superávit fiscal, pero advirtió sobre salarios, empleo, inversión y desgaste político. Es la tercera crítica al Gobierno argentino en una semana."
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date_published: "2026-09-15T07:30:00-03:00"
date_modified: "2026-09-15T07:35:59-03:00"
category_name: "Política"
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# The Economist volvió a cargar contra Milei y advirtió que sin crecimiento su proyecto puede caer en 2027

![NOTA](/download/multimedia.normal.b32a4dcc6402ca28.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)The Economist volvió a mirar la economía argentina y esta vez la advertencia fue política: Javier Milei consiguió estabilizar variables que parecían fuera de control, pero eso aún no alcanza para garantizar la continuidad de su proyecto. El influyente semanario británico sostuvo que Argentina necesita menos confrontación y más crecimiento y planteó que, sin mejoras visibles en inversión, empleo e ingresos, el experimento liberal puede terminar derrotado en 2027.

El diagnóstico pesa porque no llega desde un adversario ideológico. The Economist comparte buena parte de la agenda de apertura, disciplina fiscal y reformas de mercado de Milei. Por eso la crítica duele más: discute los resultados desde el mismo universo económico que miró con simpatía la experiencia argentina.

El medio reconoce avances importantes. La inflación anual pasó del 161% previo a la asunción de Milei al 34% en julio. También destaca el superávit fiscal, el fin del financiamiento monetario directo, la baja de la pobreza y la posibilidad de completar otro año de crecimiento.

Pero detrás encuentra una economía desigual. El salario continúa bajo presión, el empleo preocupa y la recuperación no alcanza con la misma intensidad a todos los sectores. Ese desacople entre la macroeconomía y la vida cotidiana se convierte en riesgo político.

La estabilidad ya no alcanza

La receta de The Economist tampoco supone abandonar el rumbo liberal. Al contrario: reclama acelerar la inversión y ampliar el crédito privado, terminar con las restricciones cambiarias que sobreviven y reducir las intervenciones del Banco Central para sostener el peso. Su planteo es que Milei debería profundizar el mercado, no administrarlo mediante controles que contradicen su discurso.

Hay, sin embargo, un punto donde la mirada deja los balances y entra en la calle. El semanario advierte que el Gobierno necesita atender infraestructura, rutas y ferrocarriles, revisar subsidios al transporte y reconocer el impacto que empleo, salarios y tarifas tienen sobre las familias.

También cuestiona la utilización de confrontaciones diplomáticas y episodios como la disputa por Malvinas como instrumentos de distracción política. Para una administración que convirtió el conflicto permanente en método de construcción de poder, el consejo toca el corazón de su manual: menos enemigos y más resultados.

Es la tercera intervención crítica dedicada por The Economist al Gobierno argentino en una semana. Eso no convierte al semanario en opositor. Sí muestra que el entusiasmo externo tiene condiciones. Los mercados pueden celebrar equilibrio fiscal, desinflación y reformas, pero finalmente necesitan crecimiento e inversión. La ideología sirve para los discursos; el capital suele pedir números.

Ahí aparece el problema de Milei hacia 2027. La primera etapa de su gobierno pudo legitimarse alrededor de una promesa: evitar el desastre y ordenar la macroeconomía. La segunda necesita algo más difícil, que ese orden produzca prosperidad perceptible.

The Economist no le está pidiendo a Milei que abandone su experimento. Le está advirtiendo que puede quedarse sin tiempo para demostrar que funciona. Y para un gobierno que hizo del éxito económico la justificación de casi todos sus costos sociales, perder esa discusión sería mucho más peligroso que perder una batalla cultural: sería quedarse sin la cuenta que sostiene todo el relato.

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