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title: "Alarma en Provincia: seis de cada diez hogares que se endeudan usan el crédito para comprar alimentos"
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description: "Un relevamiento de la Defensoría del Pueblo bonaerense en 97 municipios revela que el 56,9% de los hogares que pidió préstamos los destinó a comida. El 73,5% todavía mantiene deudas y cuatro de cada diez comprometen más de la mitad de sus ingresos para pagarlas."
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date_published: "2026-08-11T21:18:00-03:00"
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# Alarma en Provincia: seis de cada diez hogares que se endeudan usan el crédito para comprar alimentos

![NOTA ECONOMÍA BONAERENSE](/download/multimedia.normal.8f5cfc8d886db9b6.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)El endeudamiento de los hogares bonaerenses dejó de ser, para miles de familias, una herramienta para anticipar consumo. Ya no se pide prestado para comprar un auto, cambiar un electrodoméstico o afrontar un gasto excepcional. Se pide plata para comer. Un relevamiento de la Defensoría del Pueblo de la Provincia de Buenos Aires realizado en 97 municipios muestra que el 56,9% de los hogares que tomó préstamos destinó esos recursos a alimentos.

El segundo escalón confirma que no se trata de consumo suntuario. El 30% utilizó deuda para gastos de vivienda, el 29,5% para pagar servicios y el 28,5% para atender gastos de salud. Cuando una familia necesita financiamiento para llenar la heladera, pagar la luz o llegar al alquiler, el crédito deja de funcionar como puente entre el presente y un ingreso futuro. Empieza a funcionar como complemento de un ingreso que ya no alcanza.

El fenómeno tiene otra cara delicada. Según la Defensoría bonaerense, el 51,9% de los hogares relevados recurrió a mecanismos no bancarios o informales. Un 40,6% tuvo que mezclar ambas fuentes. Es la versión doméstica de patear vencimientos: se toma una deuda para cubrir un gasto y luego otra para atravesar el resto del mes.

**De financiar consumo a financiar supervivencia**

El problema no termina cuando llega el dinero. Entre los hogares que se endeudaron, el 73,5% todavía mantiene obligaciones pendientes. Para cuatro de cada diez endeudados, las cuotas absorben más de la mitad de los ingresos mensuales. La consecuencia es mecánica: cuanto más se paga por deudas anteriores, menos queda para consumir hoy y mayor es la posibilidad de necesitar un nuevo préstamo mañana.

El círculo ya muestra señales de agotamiento. Ocho de cada diez hogares endeudados reconocieron dificultades para cumplir sus compromisos. Entre quienes no pueden pagar, el 31,7% acumula atrasos y el 4,8% llegó a una instancia judicial. Tampoco parece un accidente de un mes malo: el 84,1% arrastra estas dificultades desde hace más de seis meses.

Los hogares monomarentales aparecen en la zona de mayor vulnerabilidad. Allí, el 82,1% de quienes tomaron créditos continúa endeudado y el 59,2% debió recurrir a mecanismos no bancarios o informales. La combinación de menores ingresos disponibles, responsabilidades de cuidado y financiamiento más caro convierte cualquier desequilibrio cotidiano en una trampa difícil de abandonar.

Para el programa económico nacional hay una advertencia. Una economía puede mostrar equilibrio fiscal, desaceleración inflacionaria o estabilidad cambiaria y, deteriorar la capacidad financiera de las familias. Las dos fotografías pueden ser verdaderas al mismo tiempo. El error consiste en mirar solamente la primera.

Además, el endeudamiento no crea capacidad productiva ni deja un activo detrás. La familia consume hoy lo que deberá pagar con el ingreso de mañana, más intereses. Si los salarios no recuperan terreno, esa deuda reduce el consumo futuro y profundiza la debilidad de la demanda interna.

Hay indicadores económicos que necesitan una planilla para comprenderse. Este no. Cuando seis de cada diez hogares que piden plata la necesitan para poner comida sobre la mesa, la señal es brutalmente sencilla. Una sociedad puede refinanciar tarjetas, acumular cuotas y estirar vencimientos durante algún tiempo. Lo que no puede refinanciar indefinidamente es el almuerzo.

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