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title: "El empleo formal sigue en retroceso y ya suma un año de caída ininterrumpida"
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description: "Los datos oficiales muestran que el mercado laboral continúa deteriorándose. En abril volvieron a perderse puestos de trabajo registrados, la industria y el comercio siguen en baja y hasta el empleo independiente comenzó a mostrar señales de agotamiento."
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date_published: "2026-07-16T08:15:00-03:00"
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# El empleo formal sigue en retroceso y ya suma un año de caída ininterrumpida

![NOTA](/download/multimedia.normal.9be2aa25c8b41439.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)

La estabilización de algunas variables macroeconómicas todavía no encuentra un correlato en el mercado laboral. Mientras el Gobierno celebra la desaceleración inflacionaria y el equilibrio fiscal, el empleo registrado continúa retrocediendo y ya acumula doce meses consecutivos de caída. La fotografía oficial muestra una economía que logró moderar los precios, pero que aún no consigue volver a generar trabajo privado de manera sostenida.

Los últimos datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) y de la Encuesta de Indicadores Laborales (EIL) confirman esa tendencia. Durante abril el universo de trabajadores registrados cayó a 12,765 millones de personas, con una reducción de 28.000 empleos respecto de marzo y una pérdida de 92.200 puestos en comparación con igual mes del año pasado.

La recuperación económica todavía no llega al mercado laboral

El principal foco de deterioro continúa siendo el empleo asalariado privado, históricamente uno de los principales motores de la economía formal. En abril se contabilizaron 6,130 millones de trabajadores registrados en empresas privadas, casi 12.000 menos que el mes anterior y 128.600 menos que un año atrás. La caída interanual alcanza el 2,1%.

Si la comparación se realiza desde el inicio de la actual administración nacional, el cuadro resulta todavía más profundo. Desde noviembre de 2023 desaparecieron 329.667 empleos registrados, de los cuales 235.419 correspondieron exclusivamente al sector privado.

Los leves incrementos observados en empleo público y trabajo en casas particulares apenas alcanzaron para amortiguar una parte del impacto, sin modificar la tendencia general.

La pérdida de puestos atraviesa buena parte de la estructura productiva. Solo Hoteles y Restaurantes logró aumentar su nivel de ocupación durante abril, con un crecimiento del 0,4%, acompañado por Agricultura, Ganadería, Caza y Silvicultura, que avanzó un 0,2%. En contraste, el resto de las principales ramas volvió a mostrar números negativos.

Las mayores caídas correspondieron a Pesca, con una baja del 5,9%, seguida por Intermediación Financiera (-0,9%), Transporte y Comunicaciones (-0,4%), Industria Manufacturera (-0,3%), Comercio (-0,3%) y Explotación de Minas y Canteras (-0,3%).

La industria continúa encabezando el deterioro. El sector acumula dieciocho meses consecutivos de destrucción de empleo y desde noviembre de 2023 perdió más de 80.000 trabajadores registrados. El comercio, otro gran empleador del país, tampoco logra revertir su tendencia descendente.

Ni siquiera el trabajo independiente consigue sostener el dinamismo que mostró durante los primeros meses del ajuste económico. Si bien la comparación interanual todavía exhibe un crecimiento del 1,8%, impulsado por el aumento del monotributo y del monotributo social, la fotografía más reciente comienza a mostrar otro escenario.

Durante abril el empleo independiente cayó 0,7% respecto del mes anterior. Retrocedieron los autónomos, los monotributistas y el monotributo social. Solo entre marzo y abril dejaron de registrarse cerca de 16.000 monotributistas, una señal de que incluso las formas más flexibles de inserción laboral empiezan a resentirse.

La evolución de los ingresos tampoco aporta alivio. Según el SIPA, el salario promedio del empleo privado registrado continúa ubicándose por debajo del nivel que tenía en noviembre de 2023, reflejando una recuperación todavía insuficiente del poder adquisitivo.

El problema adquiere una dimensión económica mayor porque empleo y consumo forman parte del mismo circuito. Cuando disminuyen los puestos registrados o se estancan los salarios, también pierde fuerza la demanda interna, uno de los motores tradicionales de la actividad productiva.

La macroeconomía puede mostrar señales de estabilización, pero difícilmente exista una recuperación sólida si el empleo continúa cayendo y el trabajo privado no logra volver a expandirse. En definitiva, ninguna economía consolida un ciclo de crecimiento cuando las estadísticas mejoran más rápido que la realidad de quienes todos los meses dependen de un recibo de sueldo para sostener el consumo y mover la economía real.

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