---
canonical_url: "https://oestegba.com.ar/contenido/4713/la-caida-del-consumo-no-encuentra-piso-y-ya-acumula-siete-meses-en-retroceso"
title: "La caída del consumo no encuentra piso y ya acumula siete meses en retroceso"
article_type: "Article"
description: "Un informe privado reveló que el consumo de los hogares volvió a caer en junio frente al año pasado. Aunque hubo una leve mejora mensual, las ventas minoristas, el uso del crédito y sectores clave de la economía siguen mostrando un escenario de debilidad."
main_image: "https://oestegba.com.ar/download/multimedia.normal.8c60ba9270e7f9ff.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp"
date_published: "2026-07-16T08:09:00-03:00"
date_modified: "2026-07-16T08:10:26-03:00"
category_name: "Actualidad"
category_url: "https://oestegba.com.ar/categoria/2/actualidad"
---

# La caída del consumo no encuentra piso y ya acumula siete meses en retroceso

![nota](/download/multimedia.normal.8c60ba9270e7f9ff.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)La desaceleración de la inflación todavía no logra traducirse en una recuperación sostenida del consumo. Los hogares argentinos continúan ajustando gastos y priorizando las compras esenciales, mientras distintos indicadores empiezan a mostrar que la estabilidad macroeconómica convive con una demanda interna que permanece debilitada.

Los últimos datos del Índice de Consumo Privado elaborado por la Facultad de Negocios de la Universidad de Palermo reflejan esa contradicción. Durante junio el consumo cayó 1,1% respecto del mismo mes de 2025, acumulando siete retrocesos interanuales consecutivos. En el primer semestre, la baja ya alcanza el 1,7%, una señal de que la economía todavía no consigue recuperar uno de sus motores centrales: el gasto de las familias.

La estabilidad de los precios todavía no reactiva las compras

La medición ofrece un matiz que evita una lectura lineal. En comparación con mayo, el consumo avanzó 1,2% en términos desestacionalizados, interrumpiendo dos meses de virtual estancamiento. Sin embargo, esa mejora mensual todavía aparece demasiado modesta para compensar el deterioro acumulado durante el último año.

Detrás de la estadística general aparecen sectores con comportamientos muy diferentes. La mayor retracción volvió a observarse en los bienes semidurables, donde la venta de indumentaria y calzado descendió 3,8% respecto de junio del año pasado. También retrocedieron los bienes durables, con una caída del 1,2%, mientras que los servicios recreativos permanecieron prácticamente sin variaciones.

El único segmento que logró escapar de los números en rojo fue el consumo masivo, que mostró un crecimiento del 1,1%. Sin embargo, incluso dentro de los alimentos el panorama resulta heterogéneo.

Los cambios en los hábitos de compra también quedan reflejados en las proteínas que llegan a la mesa. Mientras el consumo de carne porcina registró un incremento interanual del 3,9%, la carne vacuna sufrió una fuerte caída del 13,5% y el consumo de pollo descendió otro 8%. No se trata solamente de preferencias alimentarias: detrás de esos porcentajes aparece el esfuerzo cotidiano por adaptar la dieta al bolsillo disponible.

La debilidad del mercado interno también impactó sobre otros indicadores de actividad. Las ventas de combustibles retrocedieron 2,4%, la facturación de electrodomésticos cayó 11,6% y los despachos de cemento en bolsa disminuyeron 5%, reflejando un menor movimiento tanto del consumo como de pequeñas obras privadas.

El sector automotor tampoco mostró una recuperación uniforme. Mientras el patentamiento de motocicletas creció 42,3%, impulsado por vehículos de menor valor utilizados como herramienta laboral o alternativa de movilidad, los patentamientos de automóviles descendieron 13,7%, confirmando que las decisiones de mayor inversión continúan postergándose.

El ajuste también alcanzó al consumo recreativo. Los restaurantes tradicionales volvieron a registrar una nueva baja interanual, mientras los centros comerciales exhibieron una caída del 7,2% en las ventas de ropa y calzado y un descenso del 13,8% en supermercados.

A esa menor actividad se suma otra señal que preocupa a economistas y comerciantes: el financiamiento tampoco acompaña. La recaudación real del IVA cayó 4,2% durante junio, las compras con tarjeta de crédito descendieron 5,2% y los préstamos personales retrocedieron otro 2,2%.

El conjunto de estos indicadores dibuja una economía donde la inflación comienza a moderarse, pero el ingreso disponible continúa siendo insuficiente para impulsar una recuperación amplia del mercado interno. La estabilidad de precios puede convertirse en una condición necesaria para crecer, pero difícilmente resulte suficiente cuando el consumo sigue condicionado por salarios que aún no recuperan plenamente su capacidad de compra.

Porque, al final del día, la economía real no se mide únicamente por el índice de inflación. También se refleja en el mostrador del comercio de barrio, en la mesa familiar y en la decisión cotidiana de comprar, postergar o directamente resignar un consumo. Mientras esa decisión siga marcada por la cautela, la recuperación seguirá siendo más estadística que palpable.

---

*Contenido creado y optimizado para IA con [Medios CMS](https://medios.io)* — Plataforma profesional para la gestión de medios digitales y portales de noticias.
