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title: "La doctrina Monroe: cuando EE. UU. decidió que América Latina era su patio trasero"
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description: "Un principio nacido en 1823 que sigue justificando golpes, bloqueos y tutelas imperiales dos siglos. La llamada doctrina Monroe no fue un gesto emancipador ni una defensa sincera de la soberanía latinoamericana. Fue, desde su origen, una declaración de poder imperial."
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date_published: "2026-01-05T19:32:00-03:00"
date_modified: "2026-01-05T19:33:22-03:00"
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# La doctrina Monroe: cuando EE. UU. decidió que América Latina era su patio trasero

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En 1823, el presidente James Monroe proclamó que “América es para los americanos”, una frase aparentemente defensiva que escondía una advertencia clara: Europa fuera, Estados Unidos dentro y mandando.

El contexto lo explica todo. Las colonias españolas estaban en pleno proceso de independencia y las potencias europeas barajaban intervenir para recuperar control. Washington aprovechó el momento para presentarse como garante del continente, aunque carecía de fuerza militar real.

Quien sostuvo la doctrina fue Gran Bretaña, interesada en abrir mercados sin la intermediación colonial. La doctrina Monroe nació así como un pacto entre imperios, no como un proyecto de libertad.

Durante décadas funcionó como principio diplomático. El salto llegó a finales del siglo XIX. En 1898, tras la guerra contra España, Estados Unidos se convirtió en potencia imperial abierta.

Y en 1904, con el corolario Roosevelt, el mensaje se volvió explícito: Washington se reservaba el derecho de intervenir en cualquier país latinoamericano si consideraba que había “desorden”.

Desde entonces, la doctrina ha servido de coartada para golpes de Estado, invasiones, bloqueos y dictaduras. Guatemala (1954), República Dominicana (1965), Chile (1973), Panamá (1989). No son excesos puntuales, sino la aplicación constante de una misma lógica. La soberanía latinoamericana pasó a ser condicional y revocable.

Hoy, cuando Estados Unidos sanciona, amenaza o asfixia a países como Venezuela o Cuba, no improvisa. Repite una doctrina con más de 200 años de historia. Cambia el lenguaje (democracia, seguridad, estabilidad), pero el esquema de dominación sigue intacto.

La doctrina Monroe no pertenece al pasado: es la gramática del imperialismo estadounidense en América Latina.

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