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title: "Gerardo Molina “Silvio Rodríguez paso del mito al desencanto"
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description: "Gerardo Molina pensador Objetivista, escritor de 22 obras. Profesor Emérito en Ciencias de la Comunicación."
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date_published: "2025-10-14T15:55:00-03:00"
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# Gerardo Molina “Silvio Rodríguez paso del mito al desencanto

![IMG-20251014-WA0010](/download/multimedia.normal.81190a4f3c63804a.bm9ybWFsLndlYnA=.webp)

Siete años de espera merecían algo más que un eco apagado de lo que alguna vez fue la voz poética de generaciones. El regreso de Silvio Rodríguez a la Argentina prometía emoción, memoria y arte; entregó, en cambio, un espectáculo frío, predecible y decepcionante para las 15.000 personas que colmaron el Movistar Arena en Buenos Aires.

Antes de subir al escenario, el trovador cubano protagonizó una visita política que encendió polémicas: su encuentro con Cristina Fernández de Kirchner, hoy confinada en prisión domiciliaria y acusada de delitos comprobados de corrupción y saqueo al Estado. El gesto, más que una muestra de humanidad, pareció una declaración ideológica fuera de tiempo, un anacronismo voluntario de quien se aferra a los ídolos del pasado mientras el mundo exige renovación moral y coherencia.

Ya sobre el escenario, Silvio ofreció un recital que ni por nostalgia logró sostenerse. Su repertorio escaso, disperso y falto de inspiración, dejó la sensación de un artista agotado, repitiéndose a sí mismo sin alma ni convicción.

Las canciones nuevas sonaron como sombras de aquellas obras maestras que marcaron a varias generaciones. El público, expectante de clásicos como Ojalá, Unicornio o Te doy una canción, se encontró con una sucesión de temas erráticos, mal entonados y desprovistos del fuego interior que alguna vez caracterizó su guitarra y su palabra.

No hubo mística ni magia. El recital duró apenas un poco más de hora y media, pero la decepción fue más extensa. El comienzo fue tibio y el cierre, un despropósito, sin el aplauso cálido ni el fervor de otros tiempos.

Todo parece un acto de rutina obligada más que una entrega artística.

Silvio Rodríguez, el trovador que alguna vez cantó a la utopía y al amor, pareció esta vez cantarle a su propio ocaso. Su visita, teñida de gestos políticos fuera de lugar y de un espectáculo sin vuelo, deja una amarga conclusión:

Algunos mitos, cuando se niegan a reinventarse, terminan desdibujando su propia sombra.

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